Mi relato de parto.

Historia de parto
11 de Octubre de 2011

Mi embarazo no fue planificado, pues surgió de un acto lleno de amor, que no pensó en números, ni en niñ@s; sin embargo, inconscientemente, desde lo más profundo de mi corazón, lo estaba exigiendo… ya que después de muchos actos similares, solo ése fue el preciso y el único que logró crear un hermoso ser llamado Damián Katari, que hoy forma parte de nuestras vidas.

Desde antes de estar embarazada siempre quise parir en casa, sin embargo, en Chile las posibilidades son escasas. Las parteras ya casi no existen y menos en las ciudades; además, las matronas no se atreven mucho a realizarlo, y las pocas que se atreven se aprovechan cobrando una suma de dinero muy alta, lo que es un absurdo, tomando en cuenta que el parto es un acto tan natural y propio de las mujeres que no debiera estar tan manoseado y mercantilizado.

Debido a la falta de dinero y a pesar de todas las trabas del sistema, decidí tener a mi hijo en un hospital público, pero exigiendo una lista de prácticas que no quería que se me realizaran durante el parto. Exigiendo que éste fuera lo mas natural posible, sin anestesia, episiotomía, monitoreo fetal, etc.

Unas semanas antes de mi parto conocí a quien sería mi comadre (fue amor a primera vista). Ella me acompañó durante el parto y me prestó apoyo antes y después de él. Ella no hizo mucho más que estar allí aferrada a mí, lo cual fue suficiente, ya que su presencia era fuerte y me hacía sentir segura de que nada malo nos ocurriría a mí ni a mi bebé dentro de esas frías salas de hospital. Morella, la mujer que me acompañó en uno de los hechos más importante de mi vida y a quien agradezco profundamente su labor, y lo que ha hecho por muchas otras mujeres, realiza un trabajo que es más conocido con el nombre de Doula. Doula es quien acompaña a las mujeres durante su gestación, parto y post parto, dando asesoramiento y apoyo en lactancia materna…

Parto

Fue entonces en la madrugada del 11 de octubre, alrededor de las 3 AM, que comencé con contracciones suaves. El día anterior había cumplido 38 semanas; siempre me dijieron que a las primerizas les tomaba más semanas alcanzar el parto, así que no me preocupé, pensé que solo eran las mismas contracciones que me dieron durante todo el embarazo (cada vez que caminaba mucho o me agitaba demasiado). Entonces no las tomé mucho en consideración, ya que no eran dolorosas… y bueno, no se detuvieron durante varias horas. Intenté dormir por un momento, pero las clavaditas en la panza no paraban.

Decidí tomar rumbo al hospital de Valparaíso alrededor de las 6 AM. Ya que vivo alejada de la ciudad, en el interior, tuvimos que caminar bastante y nos costó mucho encontrar locomoción (por ser día feriado y en la madrugada). Durante estas casi dos horas, caminar, pensar y moverme me ayudó mucho; ya las contracciones eran más seguidas y más largas, pero no sentía miedo, ni dolor, solo tranquilidad y ganas de conocer a mi hijo, (estaba muy contenta y relajada).

Llegamos por fin a la ciudad en casa de mis tíos y llamamos a mi comdre, alrededor de las 9 AM. Ella me dijo que esperara a que me vinieran las contracciones seguidas entre lapsos de 3 a 5 minutos, ya que recién en ese momento estaría más avanzado mi trabajo de parto. Decidimos esperar para no llegar antes al hospital y así evitar intervenciones y manoseos de rutina que tanto les gusta realizar a l@s doctor@s, asistentes y estudiantes en práctica de los hospitales. Entonces esperé 2 horas calculando el tiempo de las contracciones. Por suerte ni me di cuenta y el tiempo pasó bastante rápido… en todo ese momento mi compañero estuvo conmigo, me hacía masajes, cariños y conversábamos harto para no entrar en pánico; nos reíamos de los nervios, y así estuvimos sin darnos cuenta de lo rápido que pasaba el tiempo. Luego pensé en dormir unos minutos para descansar, pues creía que me quedaban muchas horas de trabajo de parto y que esto era solo el comienzo. Lo intenté, y resultó inútil. También pensé en darme un baño caliente, pero no pude hacerlo; ya las contracciones me vninieron cada vez más intesas y seguidas, hasta que se sucedieron una tras otra cada 1 minuto.

Morella (mi comadre) me habia dicho que yo sola me iba a dar cuenta cuando estuviera lista, y como instintivamente presentí que Damián ya se venía y muy rápido, tomamos rumbo al hospital. Durante el viaje estuve muy calmada, ya sentía las contracciones cada vez más rápidas y comenzaron las sensaciones de dolor, pero eran soportables. Estaba conectada en lo placentero que eran estos choques de olas entre las rocas que expandían mis caderas y pensaba todo el tiempo lo increíble que sería el parto.

Cuando llegamos al hospital de Valparaíso ingresé para que me revisaran y vieran si estaba ya en trabajo de parto. Acompañada de mi compañero y mis tíos me registré en el servicio de urgencias, me ingresaron y esperé en el pasillo el turno de la matrona. Cuando me llamaron, ella me miró y dijo: “Yo creo que te tienes que devolver a la casa, si estuvieras lista ya estarías gritando de dolor o tumbada en el suelo”. Le conté, sin embargo, que yo me sentía lista, así que accedí a que me hicieron un tacto para ver la dilatación. Exigí que no me lo realizaran bruscamente, ya que había oído historias bastante escalofriantes al respecto, pero por suerte ni siquiera lo sentí, porque ya estaba con 5 centímetros de dilatación. Ya había realizado el 50% del trabajo en casa por mi cuenta, y solo me quedaba el tiempo más rápido por superar. La matrona, asombradísima por mi calma, me derivó a internarme en el hospital.

Llegó Morella y me sentí más tranquila… con ella ingresé ya muy empoderada de mi parto, nunca pensé que algo me dolería, ni en malos tratos del personal médico, una posible cesárea, etc. Todo el tiempo estaba pensado que mi hijo venía bien y que estaba muy proteguida por mi compañero y comadre. Nunca entré en situación de angustia, a pesar de mi frustración de no haber podido parir en casa como yo anhelaba.

Cuando me ingresaron supimos que no estaba de turno la matrona que esperábamos, la cual seguía las líneas de parto natural, lo cual nos deconcertó un poco… pero por suerte la que estaba de turno tenía pleno conocimiento de lo que era un parto natural sin intervenciones innecesarias y se mostró muy dispuesta a asistirme en esas condiciones. Le presenté mi plan de parto y le pedí expresamente que por favor no entrara un doctor a mi parto, lo que le pareció bien (al médico al parecer no mucho, pero por suerte él ni siquiera se apareció).

Entré a la sala de pre-parto, donde estaban muchas niñas llorando y gritando de dolor. La imagen de sufrimiento de todas ellas nunca se me olvidará: todas estaban acostadas en camillas, siendo inyectadas con suero y oxitocina, atadas con el monitor fetal; otras con las piernas abiertas, con lágrimas en sus ojos y proclamando que nunca más tendrían un/a hijo/a. Sin embargo, lo realmente triste e impactante para mí fue el ver que ésta es la situación COTIDIANA en los hospitales…

En la sala, unas mujeres paramédicos tomaron mi bolso y tiraron mis cosas sobre la camilla. En ese momento me ordenaron acostarme y ponerme un pijama, pero para su sorpresa yo no había ido a ese lugar a dormir, y mucho menos con pijama, porque simplemente no tengo pijama. Me opuse, y nunca me acosté en la camilla de preparto. Me miraban raro y no me creían que venía con 5 centimetros de dilatación. Estuve todo el tiempo parada al lado de la camilla dando vueltas, pensando pero siempre tranquila, y cada vez que me venía una contraccion yo la acogía de buena forma y no entraba en histeria, solo me agachaba, caminaba, respiraba, me doblaba o me arrodillaba. De este modo el personal del hospital comprendió que yo estaba bastante informada de todo lo que me estaba ocurriendo y que no deseaba que intervenieran para nada en mi alumbramiento.

La matrona, al verme, me llevó a la sala de parto que estaba vacía en ese momento, para que siguiera tranquila con mi trabajo, atrás quedaba la sala de preparto llena de imágenes horribles… me entregó una pelota de plástico bastante grande, como las que se usan para hacer pilates, para que me relajara, me ayudó con unos ejercicios para el perineo y me facilitó un caballete para distenderme. También me permitió salir al pasillo donde esperaban mi compañero y comadre, y ellos me ayudaron a recibir las contracciones de mejor manera. También los dejo entrar en ocasiones a la sala de parto, donde pudimos estar solos los tres.

En ese momento las contracciones empezaron cada vez más fuertes y seguidas, ya me sentía como una fiera en metamorfosis; por mucho tiempo estuve con los ojos cerrados y sintiéndome en otro lugar que no era el hospital, eran sensaciones lacerantes, agudas, cálidas, excitantes, energizantes, intensas y profundas que venían desde mis caderas y subían por todo mi cuerpo. Se sucedieron una tras otra, yo me movía, mugía, gritaba, y hervía como una tetera en el fuego, mientras mi comadre y mi compañero me apoyaban con masajes y cariños que me ayudaron bastante.

Tres horas en el hospital habían pasado cuando repentinamente se me rompió la bolsa y boté mucho líquido entre mis piernas. Me paré del caballeete y me acerqué a una cama de parto; allí me instalé, ya muy cansada, y busqué una posicion semisentada para alumbrar a mi hijo, pero me sentía fuera de mí, demasiado agotada, y ya no sabía cómo recibir las contracciones. Mi hijo estaba cada vez más cerca, mi cuerpo estaba exhausto y no podía pensar en qué posición recibirlo… entonces me recosté en la cama, semisentada, y agarré con mi brazo derecho a mi compañero y con mi izquierdo a mi comadre, en frente mío estaba la matrona.

El parto se vino rápido, para mí fueron horas, pero en realidad no fueron más de 10 minutos. Al principio no sabía cómo pujar y me daba susto partirme en dos, ya que sentía una presión muy intensa y creía que me iba a rajar y a explotar por todos lados… lo cual no sucedió, a pesar de que es muy normal sentir eso. Bueno, Damián después de varias pujadas salió, y cuando salió no me dolió nada, fue como un pirigüín resbaloso que salió de mi vagina. Fue tan impactante, estaba en éxtasis, drogada de felicidad, no lo podía creer, mi hijo habia salido sanito y estaba entre mis brazos. Lloré de alegría y emoción. Sentí tanta satisfacción y amor en ese momento… es una situación tan única y apasionante, una experiencia que no se puede transferir a otro cuerpo y que solo se comprende cuando se vive. Fue todo increíblemente rápido, natural y poco invasivo… un proceso simplemente místico, salvaje, y por sobre todo hermoso…

Mientras contemplaba a mi hijo no pude fijarme en la placenta y tampoco sentí nada cuando salió de mí. La matrona se la mostró a mi compañero, pero lamento mucho no haberme preocupado de mi nidito. Sin embargo, pasé todo el tiempo que pude con mi bebé, abrazadita con él, tratando de entender lo que había pasado. Estaba en shock y no recuerdo muy bien lo que pasaba a mi alrededor, en ese momento solo éramos él y yo; quizás dije algo, o pasaron cosas, pero no lo recuerdo, solo guardo el recuerdo de sus ojitos negros, sus deditos largos y su cabecita puntuda junto a mí…

Dentro de la rutina hospitalaria hubo pequeños episodios de intervención donde me pidieron hacerme el examen del sida y me propusieron la anestesia antes del parto. También hubo palabrotas típicas del personal médico, pero fueron situaciones mínimas que no tuvieron importancia y que ya ni las recuerdo, o más bien fueron borradas de mi mente. Nada detuvo mis ideas, yo estaba más alla de sus propuestas y tuve a mi hijo sin anestesia, sin la presencia de un doctor, sin la aplicación de rasurado, episiotomía, suero, enemas, tactos, fórceps, etc. Solo con la ayuda de mi compañero, mi comadre y una matrona muy respetuosa. El parto fue muy rápido y poco doloroso, en comparación a todas las historias de terror que me habían contado.

A pesar de que no pude parir en mi casa como lo deseaba, me siento orgullosa de haber desafiado las políticas de un hospital donde los partos son completamente de los doctores y las prácticas médicas hacia las mujeres son muy invasivas y violentas. Lo lamento mucho por otras mujeres que tienen experiencias horribles en el mismo lugar, pero escribo esto mismo para compartir mi experiencia y hacerles saber que ustedes pueden exigir lo que sea, estando en un lugar público o en una clínica, que ustedes, mujeres, son las PROTAGONISTAS y dueñas de su parto, que mientras más informadas estemos y bien acompañadas, más seguras, y más preparadas vamos a estar para recibir a nuestr@s hij@s. Si pueden vivir su embarazo acompañadas de una amiga, comadre, partera, hermana, mamá o alguna mujer sabia de confianza que les brinde apoyo e información, sería ideal, ya que necesitamos mucha energía femenina, dejarnos llevar por el instinto y derribar todos los tabúes que nos ah dejado el patriarcado…

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13 comentarios en “Mi relato de parto.

  1. ¿Esta historia es hermosa, pero real? ¿Realmente en un hospital público como el de Valparaíso, te permitieron llevar un parto a tu manera? ¿Quién firmó tu plan de parto? Etc… Hay muchas situaciones poco creíbles, porque en los hospitales públicos, a la última persona a la que le hacen caso es a la paciente… Si fuera cierta, sería digna ejemplificadora para todas las futuras madres a las que les va a seguir tocando un parto deshumanizado y TinaLa terrorífico

  2. Que bella historia, gracias por compartirla, es importantisimo difundir y cambiar la concepción que tiene la sociedad respecto del parto, la llegada de un ser al mundo debe ser una instancia de alegría, satisfacción y sobretodo amor. Yo tuve a mi segundo hijo en la casa y fue maravilloso no fue programada su llegada en esas condiciones sin embargo sucedió y gracias al apoyo de su padre todo siguió su curso natural; estoy segura después de haberlo vivido esa experiencia que cualquier mujer es capaz de parir en forma natural, solamente hace falta convicción y el deseo profundo de recibir a tu hijo(a) en tranquilidad rodeado del amor que le dio la vida.

  3. Te felicito, hoy me imagino que debes estar mas contenta, por la fecha tu bebe debe tener 5 meses, esta en todo el aprendizaje. El parto natural esta cada vez
    mas en las opciones de las mamas, y los hospitales, aunque no todos cuenta con la implementacion pero respetan esa opcion.

  4. Felicitaciones por haberte informado y haber elegido “tu” plan de parto. Cuando una madre sabe lo que quiere generalmente lo consigue y busca ser respetada. En la vida hay que darse el propio lugar porque si esperamos que los de afuera lo hagan vamos por mal camino. Creo que la única forma en que las mujeres vamos torciendo nuestro destino y el de nuestros hijos a la hora de nacer-parir-criar es defendiendo nuestros derechos, no cediendo, avanzando para “todas” las mujeres que no tienen la oportunidad de expresarse. Siempre el respeto es la base de la tolerancia, si queremos respeto debemos respetar que otras personas quieran otra forma de parir.
    No respaldo tu elección de llevar adelante el trabajo de parto sin vigilancia clínica, aún las madres y los bb más sanos pueden resentirse con la gran exigencia que es el parto. Escuchar los latidos del bb por nacer en forma esporádica es un cuidado muy importante!
    Los honorarios profesionales de quienes asisten nacimientos hogareños son tan elevados como los de las instituciones( a veces menos), pero no son reconocidos por las obras sociales ni la salud pública. No son abusivos si se tiene en cuenta la formación y actualización, el tiempo destinado no sólo a la asistencia del parto, la disponibilidad desde la semana 37 hasta la 42 las 24 hs del día todos los días esperandote… piénsalo. Tal vez conversar con un matrona que se dedica a este tipo de asistencia no intervencionista de rutina te esclarecería. Felicitaciones y felicidades!!

  5. Bakan tu relato Pablita!
    Ojalá esto se difunda y muchas mujeres puedan vivir la misma experiencia al tener a sus hij@s. Esperemos que cada vez el parto sea una experiencia sexual-amorosa… y deje de ser un trauma médico.
    Felicidades y a seguir sumando voluntades & saberes :-)

  6. Estoy casi en mis 37 semanas… me anima mucho tu historia y valentía, agradezco tus palabras honestas. Es cierto, el parto es nuestro, pero por deconocimiento tantas veces nos dejamos invadir por el sistema, incluso en algo tan hermoso e íntimo como lo es el alumbramiento.

    Bendiciones para ti, Damian y tu compañero.

    May

  7. al igual como tu mi embarazo tampoco fue planificado, pero aun asi fue lleno de amor
    viví algo similar a ti, llegue al hospital y al igual que tu me miraban raro porque estaba muy tranquila caminando y ya me estaban mandando para la casa antes de examinarme, y cuando me examinaron tenia 4 cm de dilatación lo que los desconcertó mucho, yo no entendía porque hasta que llegue a la sala de pre-parto y ahi todas gritaban lloraba, pedían anestesia y pedían que le sacaran al bebe lo mas rápido posible. pero yo hice oídos sordos y me concentre en mi sensaciones, en mi hijo y en mi pareja que estuvo todo el tiempo junto a mi, moría de ganas de tenerlo en mis brazos, estuve 4 horas y se me pasaron muy rápido, y al igual que tu pude tener a mi hijo sin anestesia, aun así me hicieron la epistomia, aun asi mi parto fue maravilloso.

  8. Hola. Quería saber si es posible contactar a Morella. Necesito atención ginecológica con alguien que entienda que mi cuerpo no es una máquina, que tenga una visión de mundo un poco más amplia que la de los médicos tradicionales.

    saludos y gracias.

  9. Te felicito…eres una mujer muy valiente y seguiste adelante sin que el Sistema te absorviera con sus “imposiciones increíbles”…te lo digo porque pasé por eso, por una raquídea ni siquiera avisada, donde no podía respirar…..orrible, sólo pienso que al igual que tú, y sin todos los beneficios que tuviste y buscaste, tenemos un hijo maravilloso….el mío se llama Sebastián y es….amigo tuyo !!!
    Le agradecí con un enorme beso que me enviara a mi FB tu real, valiente y maravilloso relato …disfruta cada segundo a Damián…que de repente, siendo jóven aún, veo a ese hijito ya con 21 años …pero para mi es mi niñito y sólo quiero su felicidad…siempre conversamos y entre esas charlitas has salido tú…te tiene mucho aprecio…creo que lo sabes
    Un gran abrazo a tí y a tu comadre !!!
    Mane

  10. cad vez que puedo, navego por ginecología natural…encontrarme hoy cn tu relato de parto, me hace revivir el mío que pudo ser, gracias a una bella y poderosa mujer que me apoyó en todo momento, en casa como lo deseamos todo el tiempo con mi compañero, rodeados del calor del fuego, acompañados de las melodias que quisimos oír para ese momento, en nuestro nido lleno de amor y bendiciones para su bienvenida…Emilio es un niño de 10 meses lleno de alegría, instintos y bellezas que no me canso nunca de contemplar, que bueno que existes Pabla para instar a mujeres, fue y es mi caso, a respetarse, escucharse y permitirse vivir plena bella y naturalmente fértil, tener a nuestros hijos en casa es posible, sin dolores ni traumas médico-humanos…lejos ha sido la mejor desición de mi vida, los hijos que llegue a tener siempre les brindaré las condiciones para llegar así al mundo en que vivimos, es el gran favor que podemos hacerles de por vida. Son seres mágicos de luz, ke no merecen el trato científico-frío-mecánico-médico actual.
    Larga vida a ginecología natural!
    y larga vida al parto natural en casa!

  11. Que episodio más humano, hermoso y místico viviste aquél día. Mi compañero alucinó con tu experiencia, y me envió tu historia para que podamos de alguna manera “imitarla” en mi parto. Tengo 37 semanas de embarazo y a una pequeña Magdalena Acracia dando piruetas dentro de mi barriga. Es gratificante y admirador saber que pudiste lograr todo el proceso sin ayuda de placebos que influyeran en tu sentir y pensar y así mismo, seguir tramo a tramo con tu pensamiento radical sin que nadie influyera en él, y si lo hicieron no tomarlo en cuenta.

    Agradezco tu disposición a contar tu íntima historia para que así, otras mujeres se sumen a esta “forma natural de parir”.
    Espero ser tan fuerte, decidida y optimista para mí día especial, así como tú lo fuiste.

    Saludos, Magdacracia, Pablo y Pepa.

  12. Me fascinó el relato… Yo tengo 17 años, y a raíz de que mi bebé nunca pudo descender ni “acomodarse” para nacer por parto natural me tuvieron que hacer cesárea, estuve cerca de 12 horas en trabajo de parto, pero es increíble como un hijo puede hacerte sacar fuerza desde lo más profundo de tu alma, estoy segura que todas las madres han sentido eso alguna vez… La verdad igual fue frustrante, esperar durante todo el embarazo, planificar todo el parto y que después no se pueda hacer… De todos modos, me alegra que aún queden muchas mujeres con ganas de parir lo más natural posible, en este mundo tan artificial, gracias por compartir tu historia y muchos saludos

    Bárbara

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