LA MÁS ANTIGUA VÍA AL PARTO

En un momento en que el cómo parir se ha transformado en un campo de batalla, la partera tradicional Suely Carvalho invita a volver al origen, reviviendo a una dupla antigua como la humanidad misma: la que forma la gestante que está a punto de tener a un/a hijo/a con la mujer que la ayuda. En este enfoque, el nacimiento es el momento clave para evitar problemas futuros. 

Por Claudia Urzúa, periodista y profesora de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado y autora del libro “Chile en los ojos de Darwin”.

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La maestra Suely Carvalho ha ayudado a mujeres a dar a luz en lugares que la obstetricia consideraría absurdos: debajo de los árboles, en la playa, en un establo junto a animales, en la ribera de un río, en una piscina artificial construida en el patio de la casa. Ha mostrado fotos de esos nacimientos ante estudiantes de Medicina de distintas universidades de Brasil que quedan con la boca abierta. A ella, que pasó por la academia para estudiar enfermería y, antes, salud preventiva, le encanta generar esa expresión de sorpresa, incluso de disgusto. “En la vida hay que estar incómodo e inquietos, buscando todo el tiempo”, sostiene esta mujer de 64 años, oriunda de Paraná, Brasil y partera desde 1974. Con más de cinco mil nacimientos atendidos en su país natal, 140 alumnas formadas en su escuela y una dinámica agenda de talleres, congresos internacionales y conferencias —la misma que la trajo a Chile durante la última semana de enero—, sabe que “los partos no son románticos. Son partos y en todas partes son lo mismo que hace miles de años. Lo que realmente importa es el cuerpo saludable de la mujer”, explica. Sigue leyendo

Fluidos vaginales: guardianas silenciosas

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Los fluidos vaginales son muy importantes para nuestra salud y placer sexual, y varían durante todos nuestros ciclos en edad fértil. Como cualquier otro fluido de nuestro organismo, los vaginales funcionan como una especie de oráculo: nos indican qué es lo que nos sucede, si  estamos con salud o con algún desequilibrio, si estamos ovulando o pasando por un periodo infértil.

Todas sabemos, por ejemplo, que tener mocos en la nariz es normal, pero cuando estos aumentan… algo nos dicen. Entonces, cuando aparece la sangre menstrual fuera del ciclo, ¿qué nos advierte? Pues, evidentemente, que hay un desequilibrio. Lo mismo sucede con nuestros fluidos vaginales. Podemos leerlos y dialogar con nuestro cuerpo.

El flujo vaginal se autorregula de manera perfecta: limpia y protege nuestra vagina de patógenos externos, a partir de su macrobiota o “flora vaginal“, compuesta por bacterias vivas, mayormente lactobacilos. Asimismo, la acción de los estrógenos es fundamental en el mantenimiento de este equilibrio. Si estas hormonas se ven alteradas, la humedad se verá afectada, así como la consistencia y composición de nuestro flujo.

Como sufre variaciones a lo largo de todo nuestro ciclo lunar, es necesario aprender a reconocer cuándo los cambios son parte de nuestra transformación hormonal y cuándo están alertándonos de que algo anda mal. El flujo vaginal es alterado comúnmente por agentes externos, ya sean desodorantes, jabones vaginales, aromatizantes y químicos de las toallas higiénicas (tampones, protectores diarios, etc.), semen, hormonas y ropa sintética. Todo eso puede dejar a nuestra vagina indefensa (¡sin nuestro flujo guardián!), facilitando la proliferación de hongos o el contagio de infecciones. Esto se manifiesta con una descarga inusual de flujo acompañada por mal olor, irritación, etc. Podemos notar que aquello es un aviso, para intentar retornar al equilibrio de nuestro ecosistema.

El medio social nos enseña a ocultar todo tipo de “fluidos”. Paradójicamente, las mujeres somos seres de “fluidos”: flujo vaginal, sangre menstrual, leche materna, etc. Nos enseñan a no tener contacto con estas secreciones, a sacarlas de nosotras e higienizar lo máximo posible nuestras “zonas íntimas”. Eso nos conduce en contra de nuestra propia salud, ya que al menos la vagina se limpia a si misma y no necesita mas que agua para el mantenimiento de su higiene.

Moco cervical:

Es parte de nuestro fluido vaginal y es secretado por el cuello del útero a partir de sus criptas (glándulas), que bajo influencia neurológica y hormonal secretan diferentes tipos de moco durante todo el ciclo. Su función es la de bloquear nuestro cérvix para la entrada de los espermatozoides y acogerlos en momento de fertilidad para una posible concepción, así como generar un tampón que cierra y protege la entrada de nuestro útero de posibles patógenos. Los cambios se pueden percibir en tres fases: fase folicular, ovulación y fase lútea.

¿Cómo se comporta nuestro moco cervical durante nuestro ciclo?

Durante la fase folicular: al finalizar nuestra menstruación, pasamos por un período “seco” de mucosidad, durante el que aparece el moco cervical ácido, concentrado en ejercer de tampón en el cuello del útero para protegerlo de infecciones y de la posible entrada de espermatozoides. Es un período de poca fertilidad. El moco tiene una consistencia espesa, no elástica y de coloración blanca, amarillenta u opaca. Esta fase suele durar siete días, aproximadamente, en un ciclo de veintiocho días.

Durante la ovulación: las hormonas de a poco se van preparando para la ovulación, lo que ocasiona que las criptas del cuello uterino comiencen a secretar un moco más elástico y menos ácido unos días antes. De a poco, el flujo aumenta notoriamente, por lo que te sientes más húmeda. Al examinarlo, su consistencia es similar a la de la clara de huevo. Es transparente y, si lo estiras con tus dedos, no se corta. Podrás ir notando que el día cúspide de tu fertilidad se acerca. Es el momento en que el cérvix se dilata y se alinea con la vagina para la posible entrada de los espermatozoides. La función de este moco fértil es la de proteger y encaminar a los espermatozoides desde la vagina hasta las trompas uterinas, además de brindarle más tiempo de vida: pueden estar de tres a cinco días vivos dentro de nuestro cuerpo. Por otro lado, nos brindan mayor lubricación para aquellos días de libido inminente.

Durante la fase lútea: ocurrida la ovulación, si el ovocito no es fecundado, tres días después del día de máxima fertilidad, vuelve a aparecer el tapón mucoso en el cérvix que cierra la entrada del útero y nos protege ante patógenos. Este moco es espeso y pegajoso, de textura gruesa y coloración blanca o amarilla. Este período será de infertilidad y durará hasta el comienzo de una nueva menstruación.

¡Conozcamos nuestros fluidos!

La vagina y sus glándulas secretan fluidos lubricantes a partir de la excitación sexual.  Estos se componen de agua, piridina, escualeno, urea, ácido acético y ácido láctico, entre otros. Su consistencia dependerá de la fase del ciclo que transites. El escualeno es nuestro lubricante natural por excelencia, una sustancia que también existe en el hígado de los tiburones. Curioso, ¿no? Se extrae de estos animales para cremas humectantes y lubricantes y se ha descubierto que tiene incluso propiedades anticancerígenas.

La única secreción vaginal que nos perjudica es aquella que se manifiesta al padecer un hongo o infección, ya que su aparición suele ser incómoda. La mayoría de los productos químicos, como protectores diarios, hechos para ocultar el moco vaginal, atacan nuestro propio sistema de defensa interfiriendo con nuestra ecología vaginal.

Por otro lado, la anticoncepción hormonal (al modificar nuestras propias hormonas) tiene como función interferir en el funcionamiento natural de nuestro moco cervical para impedir la concepción, por lo que es común manifestar hongos vaginales cuando nos encontramos bajo tratamiento con este tipo de medicamentos, siendo difícil reconocer nuestro moco en sus fases naturales.

La contaminación y el estrés, así como una alimentación deficiente o una baja de defensas, entre otras cosas, afectan nuestro sagrado moco guardián. Es momento de interactuar con nuestro fluido ecosistema y protegerlo con la ayuda de alimentos que contengan probióticos, así como dejarlos libres de químicos ante la obsesiva higiene que propone el mercado.

Nota publicada para el Periódico “El Ciudadano” Edición Nº 163

Pabla Pérez San Martín

Fotografía: Martha suheman

El VPH o HPV (virus papiloma humano)

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No son pocos las consultas que recibo de mujeres muy asustadas que han sido notificadas con este virus. Muchas creen que corren riesgos irreparables para su salud, incluso creen tener cáncer (anticipadamente) sin saber bien de lo que se trata y en qué nivel se encuentra su padecimiento… Aquí les comparto una pequeña ayuda, que espero les pueda orientar en sus dudas. Desde mi conciencia y amor, siento que así como el útero tiene una energía fabulosa para crear y dar vida, así mismo tiene el poder de sanarse.

El VHP se trata de diferentes grupos de virus ADN. Existen alrededor de cien tipos, clasificados en dos grupos: de bajo y alto riesgo. Existen muchos tipos que solo llegan a afectar la piel y las mucosas, que pueden sanarse dentro de un corto período de tiempo. Sin embargo, existen otros virus de alto riesgo, que implican células pre-cancerosas. En estos casos, el tratamiento puede durar desde un par de meses hasta años. No todas estas lesiones pre-cancerosas podrían transformarse en un cáncer de cérvix. De todas maneras, resulta efectivo tratar las lesiones a tiempo y comprometerse a un seguimiento continuo. Las células anormales y cancerosas son tratadas por la medicina convencional a través de un simple procedimiento cauterizante o por congelación (crioterapia).

Al no causar síntomas evidentes, el VPH suele no ser detectado ni tratado de manera oportuna. Sin embargo, existen exámenes específicos, como el PAP, que las mujeres debemos realizarnos de manera frecuente para detectar alguna anomalía. Asimismo, la práctica de auto-revisión periódica con un espéculo nos ayuda a estar atentas a síntomas extraños, como lesiones, manchas o verrugas. De igual manera, existe un método casero de examen preventivo muy eficaz que podemos realizarnos en nuestro hogar. Consiste en la realización de una prueba casera con vinagre aplicada al cérvix.

El VHP es la infección de transmisión sexual más común actualmente. El método más accesible y popular de prevención es el uso del condón, así como los exámenes y revisiones periódicas antes mencionados. La vacuna que está siendo aplicada de manera deliberada a las niñas vírgenes desde los 9 años es una nueva demostración de la falta de ética de los sistemas de salud, debido a que aún no está demostrada su efectividad. Se necesitan largos años de experiencia para ver los resultados. Asimismo, han ocasionado muchos cuestionamientos los variados casos de efectos secundarios producidos en la salud de diferentes niñas, mayoritariamente en los países del tercer mundo, donde se experimenta con vacunas y medicamentos. Sigue leyendo

Del cuerpo a las raíces

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Calendario “Serpiente Lunar 2015″

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Calendario Serpiente Lunar 2015: “Diosas tutelares”

En esta versión rescatamos el mundo mitológico de las Diosas. Con esto pretendemos contribuir al movimiento del “Despertar de las Diosas”, abriendo el conocimiento de su culto y veneración. La manifestación de las Diosas ha estado ligado desde tiempos inmemoriales al culto a la Madre Tierra, a la fertilidad, a los ciclos, a la naturaleza, al cosmos, a la intuición y sabiduría. En variadas culturas existió un culto a una Diosa diferente, y se veneró y sigue venerando según sus diversas facetas. De esta manera encontramos que hay diosas que representan los diferentes ciclos de la vida de una mujer: doncella, mujer y anciana. Cada una con un don y poderes diversos. Niñas salvajes, protectoras de los bosques y animales; madres fértiles guardianas de la vida; mujeres sabias y creadoras, así como sanadoras, brujas y hechiceras. Todas con un potencial fabuloso.

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Serpiente circular:

El calendario lunar está diseñado de forma circular, inspirado en la representación de la serpiente mordiéndose la cola. Esta es una imagen mitológica que se repite en diversas culturas a través de la historia del universo. Simboliza la naturaleza cíclica de las cosas; refleja el tiempo y la continuidad de la vida, períodos que comienzan y acaban, cosas que nunca desaparecen y que solo cambian de manera infinita. Aquel tiempo que nunca se detiene se representa en nuestro calendario lunar de forma circular (en cada mes), en el cual la poderosa serpiente se come a sí misma.

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Registra tu ciclo:

Las Mujeres somos seres cíclicas. Nunca somos las mismas, cambiamos como la luna, las mareas, las estaciones, las plantas. Debemos comprender que nos vamos transformando en cada ovulación, en cada gota de sangre ofrendada a la Tierra. La acción de reconocer nuestras fases nos acercará a vivir un ciclo más armonioso y conectado con la gran Madre Tierra, e identificar nuestra sincronía con la Luna. La Serpiente Lunar es solo un paso para ir anotando todo lo que va aconteciendo en tu ciclo y cómo aprovechar aquellas fases en las que vas transitando para moverte, tomar decisiones, proyectarte, etc. De esta manera podremos conectarnos con la fase que estamos transitando y decidir cómo desearíamos disfrutarla. El calendario incluye una introducción ilustrada para guiarte a registrar tu ciclo.

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CALENDARIO SERPIENTE LUNAR 2015: DIOSAS TUTELARES

es una publicación autogestionada del Proyecto Ginecosofia

Dirección de contenido por Pabla Pérez San Martín

Diseño, diagramación e ilustración de portada por El Cometa Ludo

ARTISTAS PARTICIPANTES:

Leets | Pablo delCielo | Guache | Akvile Magicdust | Aitch | Telly Gacitúa | Espacio Abierto | Nikito | Ocvlta | El Cometa Ludo | Wackala | Tikay

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Para conseguir el tuyo: ginecologianatural.ventas@gmail.com

Partera tradicional

Me declaro Reina, guardiana de la sabiduría, me declaro partera de la tradición, ya no le temo a la represión de este sistema, ni a su caza de brujas. Seguiré caminando con mis abuelas y maestras de la mano para resguardar nuestros saberes que aún permanecen acallados y menospreciados por la tiranía patriarcal.

Por todas ustedes viejas sabias, mujeres de poder  y por todas las nuevas almas que merecen nacer en amor y libertad.

Cuidados naturales para después de una perdida gestacional

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Después de una perdida gestacional o aborto, (cualquiera sean las causas de este) es posible ser vulnerable a estados anímicos y emocionales frágiles, debido a la baja hormonal y a las muchas transformaciones que acontecen en el cuerpo que son similares a las del periodo de post-parto.

El útero pierde mucha sangre. Es un periodo que requiere tranquilidad, descanso, contención humana, empatía y buena alimentación para acompañar estas transformaciones.

Debes estar alerta a tu estado físico. Por ejemplo, los signos fuera de riesgo y recurrentes son: dolores o cólicos leves en la parte baja del vientre y sangrado leve (hasta la misma cantidad que una menstruación) durante varios días, semanas o como máximo 40 días.

Signos de advertencia:

-Cólicos fuertes en la parte baja del vientre

-Hinchazón o endurecimiento de la parte baja del vientre

-Sangrado abundante o durante más de 2 semanas, coágulos de sangre muy grandes.

-Mal olor de la vagina.

-Fiebre.

-Pulso rápido, de más de 100 latidos por minuto.

-Náuseas, mareos o sensación de desmayo.

(Si tienes estos síntomas, debes pedir ayuda médica. Puedes estar en presencia de una infección por restos en el útero o una hemorragia que puede desencadenar una anemia).

Para prevenir infecciones y ayudar a reponer tu organismo:

-Toma suficiente líquido y come alimentos nutritivos como frutas frescas (naranja, piña, kiwi, papaya, mango), que tienen vitamina C y por eso ayudan a combatir las infecciones.

-Evita el trabajo pesado (por lo menos una semana).

-Báñate con regularidad pero no te hagas baños vaginales ni te laves sentada en una tina de agua sino hasta varios días después de dejar de sangrar. Solo deja que el agua escurra hacía abajo.

-Usa toallas higiénicas o paños de algodón limpios para absorber la sangre y cámbiatelos con frecuencia.

-Se recomienda no tener relaciones sexuales coitales, como en cuarentena.

Algunos consejos prácticos:

Avena: te ayudará a reforzar tu sistema nervioso y será de gran ayuda en los desajustes que pueden acontecer; tiene propiedades antidepresivas, ayuda a combatir el estrés y además alivia la fatiga. Por la gran cantidad de hierro, magnesio y zinc que posee, también te ayudará a recuperarte después de la gran pérdida de sangre. Intenta llevar una dieta lo más equilibrada posible para así poder conseguir un gran aporte de vitaminas.

Añade a tus sopas y ensaladas germen de trigo, ortiga levadura de cerveza. Te ayudarán a regular tu sistema hormonal, además de evitar y tratar la anemia.

Ajo: deberás comerlo crudo en la ensalada, pelado y comido al instante, para que no pierda, al cocinarlo, su efecto antibiótico. Si te parece demasiado fuerte, ponlo a macerar con vinagre y agua. El ajo puede ayudar a prevenir posibles infecciones.

Hoja de frambueso: para reparar el útero y tonificarlo. Prepara una infusión de una cucharada de hojas secas por una taza de agua y bebe tres tazas al día durante dos semanas.

Para los calambres y dolores puedes tomar infusiones de jengibre, ajenjo, amapola, bardana, manzanilla, paico, quintral, ruda, tilo, yerba mora, entre otras. Para los cólicos, el orégano es muy efectivo.

Para calmar los nervios: alhelí, boldo, lechuga, lavanda, valeriana, melisa, tilo y manzanilla.

Hemorragias uterinas: encina, mastuerzo, nabos, nogal, pangue, hierba del platero, además de bolsa de pastor (Capsella bursapastoris), que tiene efecto ergotamínico.

Recomendaciones alimentarias:

Mantén una dieta liviana, libre de azúcar refinada, cigarrillo y alcohol. Consume preferentemente cereales integrales, verduras de color verde oscuro, frutas variadas y comidas a la plancha.

Evita los siguientes alimentos: café, bebidas excitantes y gaseosas, alimentos muy condimentados y especiados como la canela, el chocolate, el té común (Tea sinensis) y el mate (Illex paraguariensis).

Pabla Pérez San Martín

ilustración: Shelley penko