Lunario 2016 para ambos hemisferios: descarga gratuita

Damos la bienvenida a este nuevo ciclo llamado 2016 invitándoles a descargar nuestro Lunario, integrado a nuestro nuevo calendario Serpiente Lunar: Guerreras Anónimas.

Lunario 2016 | Hemisferio Sur

 

Hemos creado este Lunario con la intención de que sea utilizado como plataforma para el registro mensual y anual de los ciclos de cada mujer, como forma de empoderamiento y revinculación con nuestra naturaleza salvaje y las fases de la luna. La idea es que se apropien de él y lo rayen, escriban encima, hagan dibujos, etc., lo que les sea más cómodo e inspirador.

Incluye unos sencillos símbolos para ilustrar la Energía Sexual y el Ciclo Sexual, que pueden utilizar para su autoconocimiento, aunque no son limitantes: pueden utilizar símbolos propios, los que mejor las representen!

 

Lunario 2016 | Hemisferio Norte

Les dejamos un par de links para que descarguen nuestro nuevo Lunario en su tamaño original (43 x 28 cms.). Esperamos que lo disfruten!

DESCARGA GRATUITA:

– Hemisferio Sur

– Hemisferio Norte

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La menstruación me sube la libido

Bajo el discurso oficial, en nuestra cultura menstruar se supone como algo desagradable y un tanto repulsivo. Aun más si pensamos en tener relaciones sexuales durante la menstruación (un tabú total). Incluso entre mujeres, pocas palabras soltamos cuando de esto se trata.

Para algunas, tener sexo durante la menstruación es una opción altamente placentera y para otras todo lo contrario. Lo que define mucho este hecho es la carga moral que se impone al acto de menstruar asumido como un periodo de enfermedad, dolor e inapetencia sexual.

Aunque no podemos separar la cultura de nuestra historia, somos nosotras las protagonistas del asunto. Será el modo de sentir/convivir con nuestra menstruación el que definirá nuestras percepciones para invocar placer en esos días.

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Si bien la menstruación es un periodo donde nuestro cuerpo necesita descanso, introspección, meditación y pausas para fluir con el ritmo cotidiano, esto no quita que podamos disfrutar de ella y de nuestra sexualidad. Escuchar/sentir nuestro propio ritmo y fluir acorde a eso es la clave para disfrutar de un periodo placentero.

Todas sabemos que es posible tener sexo y que se puede disfrutar cuando se elige hacerlo, sobre todo cuando nos sacamos las durezas de la cultura patriarcal que tanto amordazan nuestra sexualidad.

Alrededor de esto giran muchas historietas, mitos y relatos de morbosos. Sin embargo, es solo un asunto de creencias y de mucho tabú. Debido a que no existe ninguna contraindicación para hacerlo, incluso desde la medicina, es solo decisión de cada una y de la pareja.

He asistido a círculos de mujeres en los que se recomienda y también enjuicia el hecho de tener relaciones sexuales mientras sangramos. Esto me ha provocado sentirme enormemente sucia o culpable de algo que para mí es una práctica común… La explicación de las chicas es que en “aquellos días” debemos guardarnos y dejar que la sangre corra hacia abajo y que con su fluir nos limpie y purifique.

Me agrada eso de alejarme, entrar en mi cuevita, disfrutar entre mujeres, hacer mis rituales de purificación y conexión con la gran Madre… mi cuerpo se hace templo, lo cuido y atiendo… pero este discurso me agrada aun más cuando se da la libertad de hacerlo a nuestra peculiar manera, siendo realmente fiel a nuestros deseos y no acatando los mandatos de una moral impuesta, de una pareja, de un especialista, etcétera.

En mi experiencia, los orgasmos me ayudan mucho a distender mis cólicos menstruales, alivian mi congestión en los pechos y me mantienen de muy buen ánimo. Sentir el cuerpo, conocerlo y agasajarse de autoplacer es una buenísima práctica para estos días. No es necesario tener sexo con otrx, pero si lo deseamos y esto incluye penetración, solo debemos buscar posiciones cómodas para no topar con nuestro cérvix, que suele estar más abajo que de costumbre y por ende más sensible, sobre todos los dos primeros días.

Aun teniendo una pareja estable, protegerse en todos los casos siempre es bueno y con el uso del condón podemos evitar contraer enfermedades de transmisión sexual e infecciones pélvicas por la mezcla de fluidos.

Ser una con el ciclo menstrual me ha entregado herramientas con las cuales he aprendido que mis energías sexuales y libido aumentan a niveles llameantes durante esos días.

Comienzo el primer día con mucho descanso y recogimiento. Me guardo y me regalo tranquilidad absoluta, lo que calza justo con la luna llena. Mi cerebro apacigua su racionalidad y se conecta con la totalidad que habito. Pasando estas primeras 24 horas, mis energías permanecen aún paulatinas, pero sucede algo curioso: siempre tengo sueños intensos y eróticos… durante el día suelen rondar fantasías sexuales en mis pensamientos. Esto pasa durante todos los días restantes de mi menstruación, disparándose un periodo de libido poderosa.

Esta energía no siempre se sacia con masturbación o sexo; muchas veces no es lo que necesito y otras veces es lo único que me completa.

Este periodo llameante satisface muchos otros aspectos de mi ser, haciéndome sentir más plena, creativa, saludable y, sobre todo, confiada, aclarándose aquella renovación que ejerce el menstruar y marcando la pauta para el comienzo de un nuevo ciclo.

Sin embargo, la decisión de darse o recibir compañía sexual, es solamente nuestra, más allá de asuntos machistas, mitológicos o médicos.

El día punk de mi ciclo menstrual

Estoy menstruando exactamente en luna llena. La semana anterior estoy crecientemente premenstrual: en esos días vibro con energías intensas, con ganas de hacerlo todo y con ganas de no estar con nadie. La verdad es que fluyo premenstrualmente tranquila. Nunca es tan terrible como el mundo supone, pero me sucede algo extraño… mi último día premesntrual, al cual llamo “dia cero”, el dia antes de mi primer dia de menstruación, es un día donde toda mi premenstrualidad pareciera condensarse y potenciarse.

He llegado a reconocer que en el “día cero” mi energía está de lo peor, mi cambio de humor es evidente (muy frágil y mega irritable). Todo empeora cuando vivo ese día atareada (porque nada resulta, nada tiene sentido de concretarse). Si algo decae, si algo falla, todo se agrava y me pongo ¡radicalmente punk!

Diosa Kali

Diosa Kali

Recuerdo hace diez años esta misma sensación (sin tener conciencia de mi ciclo menstrual)… confesarle a mi primer novio, a los 17 años, que había un día en el mes en el que me ponía iracunda y lloraba confundida… pero que no se preocupara por mí, que se me pasaba sola. Él se quedó con un signo de interrogación en la cara que aún no se me olvida.

Ayer fue un dia de esos. Mis hormonas (estrógenos y progesteronas) habían tenido su baja correspondiente, estaban transitando al límite. Mi ciclo se despedía para iniciar uno nuevo. Me sentía susceptible y cólerica, en un día en el que ni mi cuerpo ni mis emociones me acompañaban para llenarme de trabajos y funciones para otros. Un día en el que, si no descanso, nunca falta pelearme con una idea o creer en el inmediato fin del mundo y llorar a mares.

Ayer tuve que viajar a la capital de mi país (una gran metrópoli para mi porque nací, crecí y sigo viviendo en un provincia rural). Las reuniones por las que viajé salieron todas lindas, los encuentros fueron maravillosos y acertados… Cuando cerré el broche para almorzar con un amigo, le comenté que me sentía extraña, como peleada con el mundo, que me sentía como una “poeta maldita” y él me dijo “Y, ¡punk! Pero así te ves bien…”. Me quedé pensando en eso, sin detenerme a solidarizar con mi día cero y con la luna llena que me tenía sacando chispas.

Todo se fue al vacío. Cuando tomé rumbo de regreso a mi casa, las cosas fueron saliendo progresivamente mal… tuve que lidiar con el gran metro de la capital, empujones, gritos, mala vibra, toda la gente como zombie, con cara de tristeza… Me banqué viajar apretada como una sardina más de una hora (y yo con mis hormonas punkys vibrando, mientras tarareaba una canción de La Polla Records).

Cuando llegué al terminal de buses, la vendedora de pasajes me vendió un pasaje de bus que ya se había ido; los pasajes ya estaban absurdamente caros (por vacaciones); me estafó la vil señora y no me devolvió nada de dinero. Tuve que bancarme una pelea que no me sirvió de nada y tuve que volver a hacer una larga fila para comprar otro pasaje y esperar una hora congelada un nuevo bus. Era un día de lluvia y de frío. Definitivamente, un día para dormírselo entero, pero era día lunes, día de compromisos…

Mi útero estaba ya en modo (cálmate o vas a explotar) “aquí pronto correrá sangre”… mi energia se iba a pique. Yo apenas sostenía mis pies, estaba mojada por la lluvia y muerta de frío… enojada más que nunca. Fue ahí cuando Kali se apoderó de mi. Sentí ganas de ponerme a escuchar a Dead Kennedys (que no los escucho hace años) mientras me reprimía el deseo de regresar a gritarle a la señora que me devolviera mi dinero… Luego me nacieron ganas de apedrear a los policías, de cazar al Rey de España como a un elefante (obvio, el primero de la lista). Por primera vez me sentí como la incomprendida Valerie Solanas, disparándole a Andy Warhol.

Por suerte, el infierno duró poco y logré salir de ese lugar. Todo tuvo su final feliz.
Pude subirme al bus, llorar un poco más, secarme las lágrimas, dormir dos horas, reflexionar un poco y descansar.

Me cuesta entender que ese día, más que cualquier otro, necesito no comprometerme con nada ni con nadie, estar en modo oruga, cerrada, no expuesta, no trabajar, ni hablar en público, no dar entrevistas, no escribir nada ni ayudar a nadie más que a mí misma para no volverme depresiva por un día y llegar a ser hiriente con alguien. Hace tiempo vengo analizando este día. En sociología aprendí a estudiar a las personas… pero dejé de hacer eso para estudiarme a mí. Soy mi propio objeto de estudio, desde entonces. Si tengo que transformar algo para mejor en este mundo, eso seré yo misma.

Ya voy aceptando que la Diosa Kali se apodere de mí, pero sé también que me quedan entre 27 y 30 días más donde también soy una mujer tranquila, sabía, bruja, partera, compañera, niña, madre… pero, sí, un día soy odiosamente punk.

No sé qué dirán las expertas en el tema. Yo solo hablo de mí y con esto no quiero estandarizar a nadie. He aprendido que cada una vive su ciclo de manera muy diferente. Yo vivo todo mi ciclo súper conectada, y en equilibrio, pero asumo que aplicar modo “Momentos óptimos de la mujer” de Miranda Grey, en mi vida de manera parcial es casi imposible. Pero conscientemente hago lo que puedo. Tampoco desearía aplicar una especie de administración de empresa a mi útero y emociones. Dejo que mi ciclo fluya con lo que mi corazón pueda sostener.

Estoy aprendiendo a convivir con mi “día cero”, en el que la o-diosa Kali habita en mí. Estoy aprendiendo a no negarlo, a no decir que sí a todo, disfrazándome de mujer plena un día en que solo quiero decir que no a todo. Estoy aprendiendo a canalizar toda esta bronca en energía positiva que se traduzca en creatividad poderosa. Esto ocurre fácilmente cuando me la paso tranquila.

Estoy aprendiendo a cuidarme durante ese día para no herir a la gente que quiero y que me ama. A esa gente, prefiero cuidarla de mí y dejar que la furia pase a otro lugar, pero tampoco reprimirla. Aprender y agradecer que se me va a pasar en un rato y que la vida siempre vuelve a su forma circular.

Pabla Pérez San Martín