El nacimiento del tiempo

Cuando se puso de cuclillas para orinar, una serpiente se apresuró donde la mujer, sin que ella la viera; cuando estaba lo suficientemente cerca, con su lengua de dos puntas, besó despacito su vagina para que ella no se asustara, pero se asustó y aunque la mujer hubiera querido saltar elevando su cuerpo del suelo, se quedó inmóvil; había escuchado decir que las serpientes son muy nerviosas y que si las asustas te muerden.

Inmóviles, serpiente y mujer, se miraron; la mujer sonrió al sentir todavía la lengua en su vagina.

- Me haces cosquillas, le dijo, y a mí me gusta reír.

La serpiente movió más rápido su lengua y la mujer reía a carcajadas.

- Sabes a naranjilla y a lodo, dijo la serpeinte, y a mí me encanta el lodo y no sabía que me gustaba tanto la naranjilla.

Su lengua nunca le había resultado tan corta, así que caminó hacia adentro.

- Siento que me orino por dentro, murmuró la mujer.

- Acá todo se está llenando de agua, gritó desde adentro la serpiente, si entro totalmente podré nadar.

La serpiente entró, nadó y creció; creció tanto en la barriga de la mujer, dicen, que se fue haciendo churo y que hasta se mordió su propia cola…

Art: 'Ouroboros' Kathryn Brimblecmbe-Fox

Art: ‘Ouroboros’ Kathryn Brimblecmbe-Fox

 

Este extracto pertenece a un hermoso libro que estoy leyendo, llamado “Puntos de partida, relatos de tradición” de Andrea Moreno Wray. Trabajo que recoge relatos de 30 mujeres Parteras Tradicionales de Ecuador.

 

¡Encuesta!

Mis queridas lectoras, estoy realizando una pequeña encuesta, que me ayudará a cerrar uno de mis nuevos capítulos, para la tercera edición del libro“Manual Introductorio a la Ginecología Natural”.

No importa, el país, ni la edad.

Si ponen la opción OTRAS, escríbanme un mensaje privado (abajo de la publicación) para contarme de que se trata.

 ¡Gracias!

 

 

Mawu y la maternidad contenida.

mawu

Quiero agradecer a todas las mujeres que me escribieron esta semana por el artículo “La maternidad: del dolor al placer”. Gracias a ustedes se generó un debate súper interesante en el cual pude verme a mí misma, con todas mis oscuridades y angustias, y asimismo verlas a todas ustedes, como espejo; pude contemplar el gran trabajo que tenemos por delante para sentirnos conformes y felices maternando, a pesar de todas las desventuras sociales.

Ante esto, una de las adversidades más frecuentes que me estremece hasta los huesos, es ver la soledad en la cual se encuentran muchas mujeres maternando a sus crías… (todo un rollo por analizar). Y mientras mi cabeza se cuestionaba toda esta problemática se me apareció esta hermosa imagen que me hizo mucho sentido… Mi primera impresión fue la de ver el universo en equilibrio, ¡emanando fuerza! La naturaleza cíclica de la vida/muerte acompañada por la representacion de la serpiente.

Mawu es la diosa africana de la creación. Se ve ilustrada en esta carta del Tarot Daughters of the Moon (Hijas de la Luna) pariendo, creando vida; se puede ver que lo hace con placer y fuerza. Ella no demuestra miedos: al contrario, se ve confiada y segura, mientras su sonrisa ilumina su cara.

Pero lo que me parece más bello es que está siendo contenida por la naturaleza. El elefante sobre el que está sentada representa esta fuerza, esta contención de la Madre Tierra y la unión de todo, emanando equilibrio. Es por esto que ella se siente poderosa, pariendo arriba de un elefante.

Percibo que esta contención nos hace falta a muchas mujeres, el apoyo necesario: Manos, sonrisas, cariños, consejos lindos.

¿Dónde están nuestros elefantes?

Si no los tenemos cerca, en nuestro círculo íntimo (familia o amigos), debemos salir en busca de ellos. No es justo, ni para la madre, ni para el/la niña, aislarse por la falta de apoyo. Como dice un sabio proverbio africano: “Se necesita un pueblo entero para criar a un/a niño/a”.

Podemos ir armando nuestra red de contención; es cosa de tejer la urdimbre, convocar encuentros con otras mujeres madres.

Esto yo lo trabajo con mujeres, pero aún así reconozco que a veces la vida laboral me consume y acabo no teniendo tiempo… pero es importante hacerse ese tiempo, buscar los espacios, las manos, las caricias, la contención entre quienes andamos por el mismo camino.

Las invito a que armen sus círculos, a que se brinden estos momentos para ustedes, como ejercicio de maternaje, como terapia de heridas, como técnicas de distensión que sirvan de abono para que muchas cosas buenas vayan aflorando…

 Pabla Pérez San Martín

¿Sabes para qué sirven las Frambuesas (Rubus Ideaus) en tu salud?

frambueso
En la tradición oral de las mujeres se dice que la ingesta del zumo de frambuesas durante la gestación ayuda a las contracciones uterinas en el momento del parto. Es posible que esto se deba a la gran cantidad de potasio y magnesio que contienen, lo que ayuda a tonificar los músculos pélvicos y además a tonificar el útero. Es por esto que además se recomienda consumir la infusión de sus hojas para casos de fibromas, miomas y quistes.
Asimismo, para regularizar la menstruación, para evitar que sea dolorosa y para los trastornos hormonales. Se recomienda tomar 3 tazas diarias de infusión una semana antes de la menstruación. En la gestación desde la semana 36 se pueden ya, tomar hasta 3 tazas diarias de infusión, así mismo durante el trabajo de parto.

Preparación

Infusión: Se mezclan 2 cucharadas de las hojas secas en un litro de agua. Beber 3 tazas al día.

 

*Texto e ilustración pertenecen al libro Del cuerpo a las Raíces. Pabla Pérez, Inés Cheuquelaf, Carla Cerpa. Editorial La Picadora de Papel, Chile, 2011.

La maternidad: del dolor al placer

Imagen

Cuando te conviertes en madre, automáticamente te vuelves material de críticas y cuestionamientos de parte de los espectadores de la sociedad. A pesar de que las cosas “han cambiado” y se supone comúnmente que la visión general de las personas es menos retrógrada y moralista que la de hace un par de décadas, al menos en este país pareciera que, sobre la maternidad, esto se ha mantenido. Vemos que la conciencia de la maternidad evoluciona en términos de biotecnología para la concepción, gestación y parto. La mujer moderna y la maternidad son muestras de lo más evolucionado que vemos como progreso a nivel social. Existe todo un mundo de marcas y tecnologías al servicio de la nueva madre y de su bebé. Se nos vende una imagen de la Super Woman, que programa su cesárea y que, unas semanas después, o a lo sumo luego de un par de meses, funciona como sujeta activa en el mercado laboral. Esta pareciera ser la evolución y triunfo de la maternidad moderna.

Me asombra cómo se aborda la maternidad solo desde su funcionamiento biológico, desestimando todos sus aspectos sociales. Cómo las mujeres asumimos una de las responsabilidades más grandes en la sociedad, reproduciendo la primera relación sentimental con los seres humanos, así como los valores de cada cultura; y cómo, al mismo tiempo, al estar realizando esta labor, se nos cuida tan poco.

Como dice Victoria Sau, “la maternidad está muerta, no existe y no existirá mientras se vea restringida solo a lo biológico y se le niega su dimensión humana, su proyección económica, política y social”.

Creo que es necesario que observemos y cuidemos la maternidad en todos esos ámbitos HUMANOS, en los cuales se nos invisibiliza a diario y se acallan nuestras voces y sentires.

Ni siquiera en la práctica de los movimientos feministas se milita por nuestros derechos como madres, ni se discute mucho sobre el tema en cuanto problemática social, desde una perspectiva emocional, política y económica.

Existe un vacío de análisis y cuestionamientos sobre el hecho social de ser madre, una ausencia de estudios que traspasen la crítica cerrada de Simone de Beauvoir hacia la maternidad, considerada como un hecho abrumante que limita la realización de la mujer al mero hecho de tener un hijo.

Más allá de los estudios, considero que es necesario que la sociedad entera se replantee la forma en que ve y aborda la maternidad.

Yo, como madre, veo cómo esta elección de vida conlleva, para las mujeres, una carga moral importantísima. Automáticamente, se espera que una actúe de cierta forma, comúnmente de la forma más tradicional y el mundo entero se siente con el derecho de apuntarle a una con el dedo ante cualquier desviación a la norma. Cualquier ser humano se puede equivocar pero, si eres madre, ¡te jodiste!

No lo puedes hacer mal, no tienes oportunidad de caerte: el circo romano es tajante. Eres bombardeada de críticas moralistas, y lo peor es que la mayoría de las veces las personas no son capaces de decírtelo a la cara, sino que hablan a tus espaldas, te lo dicen indirectamente o ponen mala cara, lanzando comentarios como “ya no puedes actuar así porque eres madre”, “una madre no hace eso”, etc., anulándote más allá del rol de madre.

Lo peor de todo esto es que todas estas críticas se transforman en miedos y tabúes que posteriormente derivan en culpas hacia nosotras mismas. No podemos decidir sobre algo sin desviar la mirada hacia los espectadores, por el miedo de equivocarnos.

Como muestra basta un ejemplo cotidiano, que me ocurrió personalmente y que me tiene atravesada a pesar de que ya ha pasado un año desde entonces. Estaba organizando unas jornadas sobre el parto respetado en mi ciudad. La actividad estaba lista para salir en marcha y mi hijo se resfrió un día antes. No era nada grave pero estaba decaído. Fue entonces que decidí no abandonar la jornada e ir con él, para así poder gestionar todo (estaba organizando todo eso casi sola). Bueno, finalmente todas las actividades salieron bien y claro, mi hijo no se murió.

Pero a los días de transcurrido esto, una amiga me comenta que uno de nuestro amigos en común (de esos súper libertarios y de mente abierta) había criticado a mis espaldas mi forma de maternar, por elegir por mi trabajo y no por mi hijo, anunciando que debería haberme quedado en casa cuidándolo, que “eso es lo que hace una buena madre”.

En fin, sus críticas me atravesaron las entrañas.

Las críticas de cómo hago y no hago las cosas caen como flechas sobre mí y sobre todas las mujeres madres que me rodean, sobre todo si son madres solteras… sus familias, sus amigos, sus compañeros de trabajo, incluso entre las mismas mujeres madres, son criticadas. Principalmente porque hay ciertos grupos de mujeres súper “humanizadas” que creen estar criando de la manera correcta. Como si existiera un manual de la perfección para esto.

¡Por favor, paren! ¿Dónde está la sororidad entre mujeres y seres humanos? No sigan reproduciendo el modelo patriarcal de maltratar a las madres, porque a partir de ese patrón, en el cual las madres no viven su maternidad en gozo y libertad (porque se les reprime), la vida sigue funcionando como está, creando madres tristes y machistas, reproduciendo así un mundo infeliz.

Sáquense de la cabeza la idea de que ser madre es sinónimo de dolor, abnegación, perfección, frigidez, aburrimiento y cuanta estupidez más nos metió en la cabeza el catolicismo, con su terrible legado de moral y culpa. Déjennos maternar en libertad, libres de tabúes y sin miedos ni culpas por equivocarnos.

Dejen de censurar lo salvaje y animal que es el parir, amamantar y criar. Paren de hacernos creer que la maternidad se vive en sufrimiento y abnegación. La maternidad, cuando se viva protegida, contenida, apoyada y querida por el círculo social que rodea a la mujer, producirá humanos felices. No nos carguen todas las responsabilidades a las mujeres madres y al mismo tiempo nos castiguen por equivocarnos.

¿Dónde están los compañeros? ¿Parejas? ¿Amigas? ¿Comadres? ¿Vecinas? ¿Familia? La maternidad no es cosa de una sola persona.

Las madres aprendemos a porrazos y tenemos derecho a caernos y a gozar de nuestra maternidad como queramos vivirla.

 Pabla Pérez San Martín

En transición: Lanzo mi deseo al universo

Quizás se preguntan, ¿porque hace tiempo no hay entradas nuevas en esta pagina?

& quisiera disculparme ante muchas mujeres, por no tener tiempo suficiente para responder a todas sus consultas a través del cyber mundo, ni de actualizar nueva información en este blog…

Me disculpo a mí misma: por no encontrar el tiempo para escribir todas las ideas que tengo y evitar que se esfumen rápidamente.

Me disculpo, porque estoy viviendo una transición y metamorfosis (de cuncuna a mariposa)… y es que hay un corazón maravilloso que desborda mi tiempo y me convierte en una mujer grande y plena en este periodo de mi vida. Estoy disfrutando la vida de pasar el día jugando, dibujando, corriendo, contando cuentos y regaloneando con mi hijo y con un montón de mujeres hermosas, a las que disfruto de acariciar sus barrigas y contener todas las historias que nos pasan a nosotras, las mujeres que elegimos ser madres a pesar de habitar una sociedad hostil, para hacerlo en libertad.

He decidido aplazar la nueva edición de mis libros, asimismo la publicación de uno nuevo. He aplazado la creación de la nueva Web, de las nuevas investigaciones, talleres, etc.

Espero me entiendan.

La vida me está regalando pedazos de enseñanzas a porrazos llenos de AMOR que me alejan cada vez más de la densidad y militancia teórica.

Así como también de la idea de la realización de mi ser Mujer a través de escritos, a expensas de un mundo sin tacto, pegada a la computadora 24/7.

Estoy en transición y creando de a poco, paso a pasito. Lento pero seguro, porque lo que se viene gestando hace un par de años lo voy a parir en grande. Y para eso tendrán que esperarme un tantito.

Ahora me la paso calentando el nido, dejándome querer y entregando amor a destajo a lo que voy criando y creando.


¡Abrazo sus procesos!lindos


Serpiente lunar

Las Mujeres somos seres cíclicas… nunca somos las mismas, cambiamos como la luna, las mareas, las estaciones, las plantas… debemos comprender que nos vamos transformando en cada ovulación, en cada gota de sangre ofrendada a la tierra.

La acción de reconocer nuestras fases nos acercará a vivir un ciclo más armonioso y conectado con la gran Madre Tierra, a identificar nuestra sincronía con la luna.

 La Serpiente Lunar, es solo un paso para ir anotando todo lo que va aconteciendo en tu ciclo y como aprovechar aquella fases en las que vas transitando para moverte,  tomar decisiones, proyectarte, etc. Conectarnos con la fase que estamos transitando y decidir como desearíamos disfrutarla.


2 3 4 5

***

El calendario, incluye un manual para explicar diferentes símbolos que servirán como guía para marcar diferentes fases: pre-menstrual, menstrual,           pre-ovulatoria y ovulatoria, además de ir registrando tus estados de animo, emocionales, y todo lo que consideres necesario anotar.

Adjuntamos algunas imágenes del instructivo.

Print Print Print

Para conseguir el tuyo, escríbenos a: ginecologianatural.ventas@gmail.com