Tercera edición: Manual Introductorio a la Ginecología Natural

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Nuestros úteros, en manos del patriarcado y de la ciencia, han sido material de experimentación por siglos. Llenas de dudas, temores e inseguridades, las mujeres hemos confiado toda nuestra autonomía y sabiduría a la especialidad médica ginecológica, debido al desconocimiento sistematizado y la creencia general de que no sabemos nada sobre nosotras mismas.

¡Ya no podemos seguir creyendo el mismo cuento!

Las mujeres, cuando nos  adentramos en el autoconocimiento, descubrimos un maravilloso mundo. Nos sumergimos en nuestra sabiduría y adquirimos autonomía en nuestra propia salud. Vamos compartiendo con amigas, vamos emanando saberes y conexiones profundas, vamos comprendiendo muchos procesos y también misterios de la naturaleza que, al no visualizarse ni comprenderse, suelen ser patologizados por la medicina oficial.

El libro

El Manual Introductorio a la Ginecología Natural nace el año 2007 a partir de un proyecto de investigación social independiente, parido y bautizado por mí comoGinecosofia, a través del cual también hemos publicado otro libro, el año 2011, titulado Del cuerpo a las raíces, una investigación de campo realizada en una zona rural de Chile. 

La primera publicación de este manual se remite hace seis años atrás, en formatofanzine artesanal, y se edita por segunda vez el año 2011, siempre de manera independiente. Desde entonces tanto el enfoque como los conocimientos se han transformado y crecido considerablemente.

Hoy necesito realizar una nueva revisión, actualizar los saberes y no solo ayudar a resolver asuntos prácticos con la ayuda de las hierbas medicinales, sino también adentrarlas en la historia de los fenómenos, en las emociones, en la enfermedades que se heredan culturalmente y en nuestra profunda y herida relación con el origen para reencontrarnos con el primer lugar que habitamos (el útero de nuestra madre), con su hisotria y la nuestra. Así como también profundizar otros temas no tratados en las ediciones anteriores, relacionados al origen emocional de las enfermedades y la relación sagrada con las hierbas medicinales.

Contenidos del Libro:

• Cuerpos fragmentados: La historia de la medicina en nuestra sexualidad

• La mujer y la naturaleza: Relación de dominación y explotación a través del tiempo.

• Enfermedades heredadas: Enfermedades culturales transmitidas por generaciones a partir de nuestros hábitos.

• Sanar la Matriz: Heridas, reencuentro y sanción con la Madre.

• Alimentación saludable como parte de nuestra sanación.

• Uso y preparación de las plantas medicinales.

• Autoconocimiento: Descolonización de nuestros cuerpos; reconocimiento de nuestros órganos fuera de la catalogación médica.

• Etapas del ciclo menstrual: Conocimiento de los ciclos lunares; armonia con el ciclo vital de la mujer; adolescencia, madurez y plenopausia.

• Autogestión de la Fertilidad: Métodos de anticoncepción natural; plantas medicinales afrodisíacas y anticonceptivas.

• Nacimiento: Plantas medicinales recomendadas y contraindicadas para la gestación, parto, cuidados post-parto y lactancia.

• Cuidados naturales para después de un aborto: Trabajo emocional, físico y alimenticio.

• Enfermedades de transmisión sexual: Cómo detectarlas y diferenciarlas; tratamientos naturales para prevenir y curarlas.

• Tratamientos para los padecimientos más consultados: Hongos, infecciones urinarias, ovario poliquístico, quistes, miomas, fibromas, endometriosis, herpes, bartolinitis y anorgasmia.

• Herbolario ilustrado de las hierbas medicinales utilizadas.

 

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consultas y dudas escribanos a: ginecologianatural@gmail.com

El día punk de mi ciclo menstrual

Estoy menstruando exactamente en luna llena. La semana anterior estoy crecientemente premenstrual: en esos días vibro con energías intensas, con ganas de hacerlo todo y con ganas de no estar con nadie. La verdad es que fluyo premenstrualmente tranquila. Nunca es tan terrible como el mundo supone, pero me sucede algo extraño… mi último día premesntrual, al cual llamo “dia cero”, el dia antes de mi primer dia de menstruación, es un día donde toda mi premenstrualidad pareciera condensarse y potenciarse.

He llegado a reconocer que en el “día cero” mi energía está de lo peor, mi cambio de humor es evidente (muy frágil y mega irritable). Todo empeora cuando vivo ese día atareada (porque nada resulta, nada tiene sentido de concretarse). Si algo decae, si algo falla, todo se agrava y me pongo ¡radicalmente punk!

Diosa Kali

Diosa Kali

Recuerdo hace diez años esta misma sensación (sin tener conciencia de mi ciclo menstrual)… confesarle a mi primer novio, a los 17 años, que había un día en el mes en el que me ponía iracunda y lloraba confundida… pero que no se preocupara por mí, que se me pasaba sola. Él se quedó con un signo de interrogación en la cara que aún no se me olvida.

Ayer fue un dia de esos. Mis hormonas (estrógenos y progesteronas) habían tenido su baja correspondiente, estaban transitando al límite. Mi ciclo se despedía para iniciar uno nuevo. Me sentía susceptible y cólerica, en un día en el que ni mi cuerpo ni mis emociones me acompañaban para llenarme de trabajos y funciones para otros. Un día en el que, si no descanso, nunca falta pelearme con una idea o creer en el inmediato fin del mundo y llorar a mares.

Ayer tuve que viajar a la capital de mi país (una gran metrópoli para mi porque nací, crecí y sigo viviendo en un provincia rural). Las reuniones por las que viajé salieron todas lindas, los encuentros fueron maravillosos y acertados… Cuando cerré el broche para almorzar con un amigo, le comenté que me sentía extraña, como peleada con el mundo, que me sentía como una “poeta maldita” y él me dijo “Y, ¡punk! Pero así te ves bien…”. Me quedé pensando en eso, sin detenerme a solidarizar con mi día cero y con la luna llena que me tenía sacando chispas.

Todo se fue al vacío. Cuando tomé rumbo de regreso a mi casa, las cosas fueron saliendo progresivamente mal… tuve que lidiar con el gran metro de la capital, empujones, gritos, mala vibra, toda la gente como zombie, con cara de tristeza… Me banqué viajar apretada como una sardina más de una hora (y yo con mis hormonas punkys vibrando, mientras tarareaba una canción de La Polla Records).

Cuando llegué al terminal de buses, la vendedora de pasajes me vendió un pasaje de bus que ya se había ido; los pasajes ya estaban absurdamente caros (por vacaciones); me estafó la vil señora y no me devolvió nada de dinero. Tuve que bancarme una pelea que no me sirvió de nada y tuve que volver a hacer una larga fila para comprar otro pasaje y esperar una hora congelada un nuevo bus. Era un día de lluvia y de frío. Definitivamente, un día para dormírselo entero, pero era día lunes, día de compromisos…

Mi útero estaba ya en modo (cálmate o vas a explotar) “aquí pronto correrá sangre”… mi energia se iba a pique. Yo apenas sostenía mis pies, estaba mojada por la lluvia y muerta de frío… enojada más que nunca. Fue ahí cuando Kali se apoderó de mi. Sentí ganas de ponerme a escuchar a Dead Kennedys (que no los escucho hace años) mientras me reprimía el deseo de regresar a gritarle a la señora que me devolviera mi dinero… Luego me nacieron ganas de apedrear a los policías, de cazar al Rey de España como a un elefante (obvio, el primero de la lista). Por primera vez me sentí como la incomprendida Valerie Solanas, disparándole a Andy Warhol.

Por suerte, el infierno duró poco y logré salir de ese lugar. Todo tuvo su final feliz.
Pude subirme al bus, llorar un poco más, secarme las lágrimas, dormir dos horas, reflexionar un poco y descansar.

Me cuesta entender que ese día, más que cualquier otro, necesito no comprometerme con nada ni con nadie, estar en modo oruga, cerrada, no expuesta, no trabajar, ni hablar en público, no dar entrevistas, no escribir nada ni ayudar a nadie más que a mí misma para no volverme depresiva por un día y llegar a ser hiriente con alguien. Hace tiempo vengo analizando este día. En sociología aprendí a estudiar a las personas… pero dejé de hacer eso para estudiarme a mí. Soy mi propio objeto de estudio, desde entonces. Si tengo que transformar algo para mejor en este mundo, eso seré yo misma.

Ya voy aceptando que la Diosa Kali se apodere de mí, pero sé también que me quedan entre 27 y 30 días más donde también soy una mujer tranquila, sabía, bruja, partera, compañera, niña, madre… pero, sí, un día soy odiosamente punk.

No sé qué dirán las expertas en el tema. Yo solo hablo de mí y con esto no quiero estandarizar a nadie. He aprendido que cada una vive su ciclo de manera muy diferente. Yo vivo todo mi ciclo súper conectada, y en equilibrio, pero asumo que aplicar modo “Momentos óptimos de la mujer” de Miranda Grey, en mi vida de manera parcial es casi imposible. Pero conscientemente hago lo que puedo. Tampoco desearía aplicar una especie de administración de empresa a mi útero y emociones. Dejo que mi ciclo fluya con lo que mi corazón pueda sostener.

Estoy aprendiendo a convivir con mi “día cero”, en el que la o-diosa Kali habita en mí. Estoy aprendiendo a no negarlo, a no decir que sí a todo, disfrazándome de mujer plena un día en que solo quiero decir que no a todo. Estoy aprendiendo a canalizar toda esta bronca en energía positiva que se traduzca en creatividad poderosa. Esto ocurre fácilmente cuando me la paso tranquila.

Estoy aprendiendo a cuidarme durante ese día para no herir a la gente que quiero y que me ama. A esa gente, prefiero cuidarla de mí y dejar que la furia pase a otro lugar, pero tampoco reprimirla. Aprender y agradecer que se me va a pasar en un rato y que la vida siempre vuelve a su forma circular.

Pabla Pérez San Martín

El nacimiento del tiempo

Cuando se puso de cuclillas para orinar, una serpiente se apresuró donde la mujer, sin que ella la viera; cuando estaba lo suficientemente cerca, con su lengua de dos puntas, besó despacito su vagina para que ella no se asustara, pero se asustó y aunque la mujer hubiera querido saltar elevando su cuerpo del suelo, se quedó inmóvil; había escuchado decir que las serpientes son muy nerviosas y que si las asustas te muerden.

Inmóviles, serpiente y mujer, se miraron; la mujer sonrió al sentir todavía la lengua en su vagina.

- Me haces cosquillas, le dijo, y a mí me gusta reír.

La serpiente movió más rápido su lengua y la mujer reía a carcajadas.

- Sabes a naranjilla y a lodo, dijo la serpeinte, y a mí me encanta el lodo y no sabía que me gustaba tanto la naranjilla.

Su lengua nunca le había resultado tan corta, así que caminó hacia adentro.

- Siento que me orino por dentro, murmuró la mujer.

- Acá todo se está llenando de agua, gritó desde adentro la serpiente, si entro totalmente podré nadar.

La serpiente entró, nadó y creció; creció tanto en la barriga de la mujer, dicen, que se fue haciendo churo y que hasta se mordió su propia cola…

Art: 'Ouroboros' Kathryn Brimblecmbe-Fox

Art: ‘Ouroboros’ Kathryn Brimblecmbe-Fox

 

Este extracto pertenece a un hermoso libro que estoy leyendo, llamado “Puntos de partida, relatos de tradición” de Andrea Moreno Wray. Trabajo que recoge relatos de 30 mujeres Parteras Tradicionales de Ecuador.

 

¡Encuesta!

Mis queridas lectoras, estoy realizando una pequeña encuesta, que me ayudará a cerrar uno de mis nuevos capítulos, para la tercera edición del libro“Manual Introductorio a la Ginecología Natural”.

No importa, el país, ni la edad.

Si ponen la opción OTRAS, escríbanme un mensaje privado (abajo de la publicación) para contarme de que se trata.

 ¡Gracias!

 

 

Mawu y la maternidad contenida.

mawu

Quiero agradecer a todas las mujeres que me escribieron esta semana por el artículo “La maternidad: del dolor al placer”. Gracias a ustedes se generó un debate súper interesante en el cual pude verme a mí misma, con todas mis oscuridades y angustias, y asimismo verlas a todas ustedes, como espejo; pude contemplar el gran trabajo que tenemos por delante para sentirnos conformes y felices maternando, a pesar de todas las desventuras sociales.

Ante esto, una de las adversidades más frecuentes que me estremece hasta los huesos, es ver la soledad en la cual se encuentran muchas mujeres maternando a sus crías… (todo un rollo por analizar). Y mientras mi cabeza se cuestionaba toda esta problemática se me apareció esta hermosa imagen que me hizo mucho sentido… Mi primera impresión fue la de ver el universo en equilibrio, ¡emanando fuerza! La naturaleza cíclica de la vida/muerte acompañada por la representacion de la serpiente.

Mawu es la diosa africana de la creación. Se ve ilustrada en esta carta del Tarot Daughters of the Moon (Hijas de la Luna) pariendo, creando vida; se puede ver que lo hace con placer y fuerza. Ella no demuestra miedos: al contrario, se ve confiada y segura, mientras su sonrisa ilumina su cara.

Pero lo que me parece más bello es que está siendo contenida por la naturaleza. El elefante sobre el que está sentada representa esta fuerza, esta contención de la Madre Tierra y la unión de todo, emanando equilibrio. Es por esto que ella se siente poderosa, pariendo arriba de un elefante.

Percibo que esta contención nos hace falta a muchas mujeres, el apoyo necesario: Manos, sonrisas, cariños, consejos lindos.

¿Dónde están nuestros elefantes?

Si no los tenemos cerca, en nuestro círculo íntimo (familia o amigos), debemos salir en busca de ellos. No es justo, ni para la madre, ni para el/la niña, aislarse por la falta de apoyo. Como dice un sabio proverbio africano: “Se necesita un pueblo entero para criar a un/a niño/a”.

Podemos ir armando nuestra red de contención; es cosa de tejer la urdimbre, convocar encuentros con otras mujeres madres.

Esto yo lo trabajo con mujeres, pero aún así reconozco que a veces la vida laboral me consume y acabo no teniendo tiempo… pero es importante hacerse ese tiempo, buscar los espacios, las manos, las caricias, la contención entre quienes andamos por el mismo camino.

Las invito a que armen sus círculos, a que se brinden estos momentos para ustedes, como ejercicio de maternaje, como terapia de heridas, como técnicas de distensión que sirvan de abono para que muchas cosas buenas vayan aflorando…

 Pabla Pérez San Martín